1. Define tu neto real
Empieza por lo que quieres conservar al mes, no por el precio que te gustaría cobrar. Ese neto es tu referencia de vida y de negocio.
Si te preguntas cuánto tienes que facturar para que tu trabajo sea rentable, la clave no está en inventarte un precio por intuición. Tienes que partir del neto que quieres conservar y sumar todo lo que se queda por el camino: gastos, cuota, IRPF, IVA y las horas reales que puedes vender.
Cuando hablas de cuánto facturar como autónomo, en realidad estás intentando responder a una pregunta más útil: cuánto necesitas ingresar para que, después de pagar tus gastos y tus obligaciones fiscales, te quede el neto que buscas.
Esa cifra no depende solo de lo que quieres ganar. También cambia según tus gastos deducibles, tu cuota de autónomos, el IRPF que reserves, si tu actividad lleva IVA y el número de horas facturables que seas capaz de sostener sin saturarte.
Empieza por lo que quieres conservar al mes, no por el precio que te gustaría cobrar. Ese neto es tu referencia de vida y de negocio.
Añade gastos, cuota de autónomos y una reserva razonable de IRPF. Si tu actividad lleva IVA, recuerda que ese importe no es ingreso real: se cobra y luego se liquida.
Una vez tienes la facturación objetivo, compárala con tus horas facturables reales para saber qué tarifa por hora te sostiene o cuánto margen tienes en cada propuesta.
El error más frecuente es dividir lo que quieres ganar entre las horas que te gustaría vender y olvidarte del resto. Eso da una tarifa demasiado optimista y suele acabar en presupuestos ajustados o en semanas llenas de trabajo con un margen pobre.
Facturar no equivale a ganar. Si no reservas impuestos ni cubres gastos, la cifra que parece buena sobre el papel se desinfla rápido.
No todas tus horas de trabajo son horas facturables. Administración, ventas, reuniones y gestión también ocupan tiempo y reducen el número real de horas que puedes cobrar.
Una tarifa aislada dice poco. Lo útil es comparar escenarios con más o menos gastos, horas o carga fiscal para ver dónde está tu mínimo razonable.
Esta guía te da el marco mental. La calculadora te ayuda a llevarlo a números concretos. Puedes probar distintos escenarios con neto mensual, gastos, IRPF, cuota de autónomos, horas facturables e IVA para obtener una referencia mensual y una tarifa por hora más defendible.
Depende de tus gastos, de tu cuota de autónomos, del IRPF que te corresponda, del IVA si aplica y de cuántas horas puedas facturar al mes. Por eso conviene calcularlo con una simulación en vez de asumir que facturación y neto son lo mismo.
Las dos opciones pueden funcionar, pero incluso si presupuestas por proyecto te conviene conocer tu referencia por hora. Te ayuda a detectar encargos poco rentables y a decidir con más criterio si una propuesta te deja el margen que buscas.
Sí. Está pensada para profesionales independientes que facturan servicios en España. Si trabajas como freelance, consultor o proveedor de servicios, la lógica de neto, gastos, impuestos y horas facturables te afecta igual.
Si ya tienes clara tu referencia mensual, el siguiente paso útil es convertirla en una tarifa por hora que te sirva para presupuestos, propuestas y proyectos cerrados.
Y si lo que todavía te genera dudas es la parte de cotización, también puedes revisar cómo encaja la cuota de autónomos de 2026 dentro de este cálculo.